martes, 17 de diciembre de 2013

CURIOSIDADES EN EL REINO DE CÓRDOBA

CÓRDOBA EN EL ALMA 


LA TORRE DE LA MALMUERTA




Cerca de la plaza de Colon, la torre albarrana de la Malmuerta, se envuelve en la leyenda. La tradición popular asegura que el nombre de la torre se debe a la muerte de una noble dama a manos de su marido celoso. Cuenta la leyenda, que el nombre de la torre viene de un caballero del rey que en un arrebato de pasión mató a su esposa y al amante de esta. Como castigo ejemplar se le condenó a construir esta torre que le debía de servir hasta su muerte de prisión. 

Al margen del mito, esta torre, que fue edificada sobre una construcción islámica anterior, se levanta en el siglo XV. Se hala unida a la muralla a través de un arco de medio punto, bajo el que puede apreciarse una leyenda inscrita con datos alusivos a su construcción. En el interior, diversas escaleras conducen al adarve y, más arriba, a la única sala del edificio, con bóveda y abierta al exterior mediante saeteras.

De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se puede observar las armas reales y una inscripción casa borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre. Dicha leyenda que se detalla en el libro "Paseos por Córdoba" establece que si un jinete pasando bajo el arco al galope fuera capaz de leer toda la inscripción, en ese preciso instante la torre se derrumbaría y de sus entrañas saldría un fabuloso tesoro que sería propiedad del afortunado lector.

La torre es maciza hasta la altura del arco pero a partir de él es hueca, albergando unas estancias desde las que parte una escalera de acceso a la plataforma. 

Perdida su función defensiva se utilizó como prisión para nobles. Después, ya en el siglo XVIII, el sabio cordobés D. Gonzalo Antonio Serrano realizaba sus observaciones astronómicas desde ella.

En el año 1951, el alcalde Alfonso Cruz Conde promovió la creación de un pequeño museo dedicado a los cordobeses que habían participado en el Descubrimiento de América. Esta museo fue inaugurado el 12 de octubre de ese año.

Durando algún tiempo a finales del siglo XX fue sede de la Federación Cordobesa de Ajedrez.

LEYENDA.

Cuenta una vieja leyenda, que al pie de la torre esconde en su interior un gran tesoro de monedas de oro: áureos que acuñaron los romanos, dinares labrados en Medina Azahara, doblas con textos coránico y cristiano. ágatas, amatistas y muchísimas cosas preciosas, que están esperando que un caballero cordobés hermoso y valiente pase a galope en su caballo bajo el arco de la torre, y lea la inscripción que mando poner en ella el rey al finalizar su construcción : "En el nombre de Dios, porque los buenos fechos de los Reyes no se olviden, esta torre mando faces el muy poderoso Rey Don Henrique."

En cuanto pase el caballero se abrirá la puerta oculta en la base de la torre, saldrá de ella un paje, encantado allí desde el siglo XV y entregará el valiosisímo tesoro al caballero.

Hasta ahora nadie lo ha intentado, por lo que el tesoro sigue oculto y esperando a un cordobés, aunque sea montado en un caballo de madera, que se atreva a intentarlo, pero ya va a ser difícil pues el paso del tiempo ha oscurecido la inscripción hasta hacer imposible leerla. 

Datos de "Córdoba, encrucijada de Culturas".                  

martes, 10 de diciembre de 2013

PASEOS POR CORDOBA

BARRIO DE LA MAGDALENA

EL HOSPITAL DE SAN BARTOLOMÉ Y SANTA MARÍA MAGDALENA




Siendo Obispo de Córdoba D. Leopoldo de Austria, vino a esta ciudad el venerable Juan de Avila, a quien sus virtudes, saber y dotes de oratorias, le valieron el dictado de Apóstol de Andalucía: predico en varias iglesias, entre ellas la Catedral, recogiendo tan copioso fruto, que fueron innumerables las confesiones generales hechas por los cordobeses, ademas de otras porción de actos enumerados en sus obras y en los Casos raros de Córdoba. Muchos sacerdotes se declararon sus discípulos y otras personas se entregaron con gozo a su dirección. En este tiempo los tejedores de paños trataron de asociarse, y aquel sabio varón les aconsejo la fundación de un hospital, para el socorro de tantos enfermos desvalidos; prevaleció su opinión y a seguida fundaron el hospital de San Bartolome y Santa María Magdalena, detrás de la parroquia de este mismo titulo: dando un real por cada pieza de paño que tejían, llegaron a reunir un fondo suficiente a comprar terrenos mas espaciosos y apropósito, como lo era el edificio que luego construyeron en la calle de Alcolea; en esto se les unió Pedro Fernandez de Valenzuela, quien aparece como fundador, por lo que fueron patronos de esta casa los Señores Montesinos, a los que como ofrenda había de regalarseles todos los años un cubierto de plata. Edificose el nuevo hospital e iglesia, diciéndose en ella la primera misa en el año 1557, época en que dedicaron aquel a la curación del venéreo, ya muy generalizado, y se le dijo San Bartolome de las Bubas para distinguirlo de otros de igual advocación. Falto de reglas, extraviadas con otros muchos papeles, el hermano mayor Lic. Adres Muño< de los Reyes, de acuerdo con el Rector de la ;Magdalena Lic. Alonso Ponce de la Rosa, en la tarde del día 17 de Agosto de 1670, reunieron a los cofrades y redactaron unos estatutos que fueron aprobados en 4 de Septiembre siguiente por el Obispo D. Francisco de Alarcon y su Previsor D. Pedro de Armenta, observándose con gran cuidado durante muchos años. No sabemos cuando ni por que cambio su instituto, y últimamente solo se abría en cierta época del año, con veinte camas para la curación de intermitentes, hasta que en 1842 la junta de Beneficencia se hizo cargo de el incorporándolo al hospital de Crónicos o del Smo. Cristo de la Misericordia.

El edificio estuvo arrendado, y en 1841 se destino a Escuela Normal de maestros; después ésta paso a Anton Cabrera y volvió a arrendarlo, y por ultimo en 1860 fue denunciado por ruinoso y el Ayuntamiento, a propuesta de su presidente D. Carlos Ramirez de Arellano, lo compro, derribandolo en 1861 y dejando la plaza que llena su nombre.

Su iglesia tenia una portada modesta muy sujeta a las reglas de arquitectura: formaba su interior una nave capaz, y el frente de ocupaba el retablo que hoy esta en el altar mayor de la iglesia de la Casa de Expósitos; estaba pintado de encarnado con adornos de oro, teniendo en el centro la imagen del titular, que ya hemos dicho está en la Magdalena, y por cima un gran cuadro que representa a Santa María Magdalena, y es al parecer de algún mérito. En otros altares estaba la Virgen de los Remedios, con cofradía, y una Concepción, que también están en la expresada parroquia, y la que sacaba el rosario tres veces en semana, la Virgen de los Dolores, y al final, en una pequeña capilla, un Crucifijo al fresco, de muy mala mano. En este lugar de la iglesia, fue enterrado el fundador Pedro Fernandez de Valenzuela, con una lápida expresandolo, y en 13 de Septiembre de 1655 inhumaron también allí el cadáver del Lic. Juan Muñoz de la Cruz. Con un epitafio en su loor, redactado por el escritor cordobés Li. Pedro Diaz de Rivas.

La hermandad de San Bartolomé hacia fiestas a su titular, y en un principio procesiones para llevar comida y ropas a los enfermos. En el día del santo se celebraban en la calle una velada muy concurrida, que trasladada después a la plazuela de la Magdalena, ha perdido toda su importancia y puede considerarse suprimida.

En las grandes epidemias de 1601 y 16549 y 50, este hospital fue utilísimo: se estableció en el la botica para los enfermos y el depósito de leña, ropas y demás, tan necesario en aquellas tristes circunstancias.

En esta iglesia estuvo establecida muchos años una de las asociaciones que con el título de Escuelas de Cristo, hubo en esta ciudad. Allí hacían sus ejercicios religiosos y contribuían en lo posible al sostenimiento de las iglesias donde recidian. A esta de San Bartolomé, pertenecieron muchas personas de vida ejemplar; así hemos visto escritas y existen en un tomo de papeles varios de la Biblioteca provincial, la necrología o carta vida del hermano Diego Arevalo, hijo de una humilde familia del barrio de San Lorenzo, donde fue bautizado: dedicado a las faenas del campo dio grandes muestras de virtuoso,entrando en la Escuela de Cristo de San Bartolome, en cuyo hospital se dedico a la asistencia de enfermos, llegando a adquirir tal fama de santidad, que todos lo miraron con el mas respetuoso afecto, hasta Octubre de 1757 en que ocurrió su fallecimiento. El otro a que nos referimos es el Bachiller D. Cristobal Crespo; gano por oposición la rectoral de San Pedro, y luego por sus grandes virtudes, lo eligió el Obispo para director del colegio de Niñas huérfanas de la Piedad. En los tres cargos desempeñados por este virtuoso sacerdote, dio pruebas de sus sentimientos piadosos y del esmero con que acudía a el alivio de sus semejantes sumidos en la desgracia. Murió en Noviembre de 1751, a los sesenta y siete años de su edad, de resultas de haberse quebrado una pierna.



En la vida de San Alvaro, se hace mención de un panadero vecino del hospital de San Bartolomé, acometido de una horrible lepra, el cual abandonado de todos, se marchó a la cueva de aquel santo, donde a los dos o tres días quedó completamente bueno. 


 De Ramirez de Arellano  

sábado, 30 de noviembre de 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

EXCURSIÓN A LA SIERRA DE CAZORLA

La leyenda del Puente de las Herrerías (en las cercanías del nacimiento del Guadalquivir)

La provincia de Jaén acumula cientos de leyendas que siglos tras siglos aún perduran y dan color y fantasía a monumentos y rincones de nuestra provincia.

Hoy vamos a recordar una de las leyendas místicas que pesa sobre el Puente de las Herrerías que está situado muy cerca del nacimiento del río Guadalquivir y cuya construcción data del siglo XV.
Pues es en esa construcción donde no hay datos exactos para saber con exactitud, pero curiosamente desde su origen se ha levantado una leyenda sobre su construcción.
Según cuenta una leyenda el Puente de las Herrerias fue construido por los caballeros de Isabel la Católica en una sola noche. La reina iba en campaña a la conquista de Baza y habiendo salido por la mañana de Quesada hizo noche en el paraje donde ahora se encuentra el puente. Como el río bajaba crecido por las lluvias de otoño y siendo imposible vadearlo, los caballeros del séquito de la reina construyeron durante esa noche este puente.
Puente de las herrerias


También se cuenta que a lo largo de esa noche, los caballeros herraron los caballos al revés para confundir el sentido de la marcha a los moros que venían persiguiendo a la Reina.

PROCLAMACIÓN DEL REINO

EL SERMÓN DEL MONTE 

LAS BIENAVENTURANZAS


Lo siguieron grandes multitudes procedentes de Galilea, Decápolis, Jerusalén , Judea y Transjordania.

Al ver Jesús las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos. El tomó la palabra y se puso a enseñarles así:

Dichosos los que eligen ser pobres, porque esos tienen a Dios por rey.
Dichosos los que sufren, porque esos van a recibir el consuelo.
Dichosos los sometidos, porque esos van a heredar la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de esa justicia, porque esos van a ser saciados.
Dichosos los que prestan ayuda,  porque esos van a recibir ayuda.
Dichosos los limpios de corazón, porque esos van a ver a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque a esos los va a llamar Dios hijos suyos.
Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque esos tienen a Dios por rey.
Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía. Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido.

Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se pone sosa, ¿con que se salará? Ya no sirve mas que para tirarla a la calle y que la pisotee la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una lámpara para meterla debajo del perol, sino para ponerla en el candelero y que brille para todos los de la casa. Empiece así a brillar vuestra luz ante los hombres; que vean el bien que hacéis y glorifiquen a vuestro Padre del cielo.

SE CUMPLIRÁN LAS PROMESAS

¡No penséis que he venido a echar abajo la Ley ni los Profetas! No he venido a echar abajo, sino a dar cumplimiento: porque os aseguro que antes que desaparezcan el cielo y la tierra, ni una letra ni una coma desaparecerá de la Ley antes que todo se realice.
Por tanto, el que se exima de uno solo de esos mandamientos mínimo y los enseñe así a los hombres, será llamado mínimo en el reino de Dios; en cambio, el que los cumpla y enseñe, ese será llamado grande en el reino de Dios: porque os digo que, si vuestra fidelidad no se sitúa muy por encima de la de los letrados y fariseos, no entráis en el reino de Dios.