jueves, 15 de mayo de 2014

PEREGRINACIÓN A TIERRA SANTA

HISTORIA DE PALESTINA (continuación ).

PERIODO DE LOS PATRIARCAS A LOS JUECES. (1850-1020 A.C)

Periodo de loa Patriarcas. Comprende, desde la salida de Abrahán de Ur de los Caldeos (1850 a. C.), hasta el Éxodo ( 1250 a. C.), la historia de Abrahán, de Isaac, de Jacob y la bajada de este con sus hijos a Egipto, a mediados de la Era de Bronce.

Periodo del Éxodo. (1250 a, C. ). Abarca la sdalida de Moisés de Egipto y la peregrinación por el desierto.

Periodo de Asentamiento ( 1220-1200 a. C. ). A lo largo del siglo XIII a. C. el pueblo se asienta en la Tierra Prometida, conquistando parte de Canaán. Se corresponde con la decadencia de los imperios Egipto, Babilónico, Mitani e Hitita y la llegada de los pueblos del Mar. Aunque coincide ya con la Edad del Hierro, éste, no aparece de manera manifiesta, y en todo caso no ampliamente extendido, en Palestina, hasta el siglo X,

Jueces de Israel
Periodo de los Jueces (1200 a. C, ). Durante casi 200 años los israelitas fueron gobernados por personalidades investidas del favor divino y dotados de habilidades políticas y militares con que se ganaban la confianza del pueblo: Otoniel, Ehud, Samgar, Débora, Gedeón, Jefté, Tolá, Yair, Ibsan, Elou, Abadón, Sanson.

LA MONARQUÍA ( 1020-587 A. C.).

Saúl, su primer rey (1020-1010 a. C.), logra arrojar a los filisteos de las zonas montañosas y hacerles retroceder a la Filistea. Pero la unidad del reino se lleva a cabo con David y Salomón.
David (1010-970 a. C. ) funda una dinastía que perdura 400 años hasta la conquista babilónica. Tiene a Jerusalén como capital y alcanza su máxima extensión llegando hasta el Éufrates. Salomón , que llegará a convertir su sabiduría en proverbial (970-931 a. C.), edificó el primer Templo y los palacios reales. Funda y fortifica numerosas ciudades, como Hazor, Meguido, Gezer o Etzión-Geber en el Mar Rojo. Y el pueblo ve complacido cómo Jerusalen se transforma hasta alcanzar la categoría de una gran metrópoli donde afluye la riqueza y el comercio.
A la muerte de Salomón, 931, se divide el reino en dos monarquias. Diez tribus norteñas, siguiendo a Jeroboán, forman el Reino de Israel, con capital sucesivamente en Siquén, Tirsá y Samaría, y el reinado de 20 monarcas. Cae el año 721, cuando irrumpe en todo Oruente el imperio asirio con Sargón II, quien deporta a su población a Nínive y la sustituye por colonos extranjeros.
Rey Salomon
Las tribus de Judá y Benjamín permanecen fieles a la dinastía davídica y forman el Reino de Judá, gobernado por 21 reyes, que perdura hasta el 587 a. C., fecha en que Nabucodonosor, rey de Babilonia, destruye el Templo y deporta a sus ciudadanos al destierro.
Durante ambos reinados actuaron con atrevido denuedo y fervoroso ahínco los profetas, que se afanaron por avisar al pueblo elegido de su comprometida obligación para con Dios. Y a lo largo de tres siglos, denunciaron la corrupción e infidelidades de monarcas y pueblo, que conllevaría a la caída de ambos reinos, al igual que la de otros imperios. La presencia del profetismo perdurará hasta un siglo después de la destrucción de Jerusalen.

PERIODO DE RESTAURACIÓN (538-333 A. C.).
A la dominación babilónica sucede la del imperio persa, cuyo rey Ciro permite, sin embargo, el año 538, que vuelvan unos 40.000 repatriados conducidos por Zorobabel. El 520 se inicia la re-edificación del Templo y cinco años despues se celebra su consagración.
La segunda repatriación la encabeza Esdras,sacerdote. Artajerjes concede a Nehemías, su copero, en 455, levanta los muros de Jerusalen. La administración interna, sin embargo pasará a manos del Sumo Sacerdote, en función hereditaria, institución que permanece bajo el imperio persa y helénico.











lunes, 28 de abril de 2014

PLEGARIA A DIOS POR MAIMÓNIDES

MAIMÓNIDES

PLEGARIA A DIOS, LEGADO DE MAIMÓNIDES.

Señor por en mi corazón el amor a tu sabiduría, y a tus criaturas.

Aparte de mi la codicia por los bienes materiales.

Pues estas cualidades se oponen a la verdad y al amor al prójimo.
Maimónides en su tierra natal.

Fortalece mi cuerpo y mi alma, para poder ayudar siempre

al pobre y al rico,
al bueno y al malo,.


Al amigo y al enemigo,

para que vea en el enfermo, solo al hombre.

Da a mis enfermos el sentimiento de confianza en mi y en mi ciencia.

Que presten atención a mis consejos y cumplan mis ordenes.

Aleja del lecho de los que sufren, a todo medicastro, mano-santa y curandero, y a todos los que creen en ellos.

Hazme fiel ejecutor de las indicaciones de sabios médicos, hombres de ciencias auténticos.

Pues el campo de la sabiduría, es grande y amplio.

¡ Oh Señor !

Dame tu el coraje y la fortaleza de espíritu necesarios para combatir, a los necios embaucadores que pretendan engañarme, para que no me aparte del camino de la verdad.

Mosheh ben Maymon (Maimónides) nacido en Córdoba 1135 – 1204 ).
Filosofo, medico y jurista JUDEO-ESPAÑOL.



(Transcrita por Joaquin Revuelto Rueda, del texto emitido por R.N.E. 8-4-2009). 
Maimónides
.
Maimónides en la calle Judios de Córdoba
Moshe ben Maimon nació en Córdoba en el año 1135. Conocido por Maimónides para los cristianos o Rambam (acronimo de las siglas Rav Moshe Ben Maimon) para los judios. Su llegada al mundo fue el inicio de un nuevo amanecer en la historia del pueblo de Israel y de la humanidad. Su pensamiento llegó a influir en personajes tan importantes como Santo Tomas de Aquino, René Descartes o Baruch Spinoza.

Aunque no hay una extensa informacion sobre la familia de Maimónides, se sabe que su padre, Maimon ben Yosef, era rabino y juez de la comunidad judía de Córdoba. Fue un hombre muy respetado entre la comunidad, con una profunda sabiduría y poseedor de refinados modales. Sus orígenes se remontaban a la familia del rey David y ello le cualificaba para estar dentro de los parámetros del mesias biblico. Sus enseñanzas fueron las que establecieron los cimientos sólidos en la construccion del carácter y personalidad de su hijo. Maimonides encontró en su padre su mejor maestro.
Por lado materno sabemos que su madre falleció al darle a luz. Ella era de familia muy humilde y su padre trabajaba como carnicero. No hay muchos más datos sobre la madre biológica de Maimonides, sin embargo sabemos que su padre se volvió a casar con otra mujer cumpliendo con el versículo del Génesis que reza «no es bueno que el hombre esté solo».
Maimónides no tuvo una vida fácil. Cuando tenía trece años, se vió obligado a huir de Córdoba. La secta islámica de los Almohades provenientes del norte de Africa, habían derrocado al régimen de los Almorávides -mucho más tolerantes- y habían forzado a los judíos a convertirse al Islam. Maimónides nunca más regresaría a su Córdoba querida pero guardaría en su corazón el profundo amor hacia España firmando sus escritos como: «Moisés, el sefardí.».
El primer lugar donde se estableció Maimonides al huir de Córdoba fue Almería. Según algunos historiadores coincidió y cobijó allí a Averroes, un erudito islámico cordobés que también se vio obligado a huir del fanatismo almohade. Averroes y Maimónides tuvieron vidas muy parecidas. Ambos huyeron del radicalismo religioso y construyeron una nueva senda en la que razón y fe irian de la mano.
El régimen de los almohades continuó su expansión llegando a Almeria y haciendo que la familia de Maimónides tuviese que huir de nuevo. La ciudad marroquí de Fez acogió a Maimónides cuando tenía 25 años. Durante su vagar errante por Al-Andalus, Maimónides había adquirido conocimientos en el campo de la astronomia, la lógica, las matemáticas y las ciencias naturales, habiendo escrito dos tratados: «el tratado sobre la lógica» y «el tratado sobre el calendario judío».
Maimónides escribió en Fez su famosa «epístola sobre la conversion forzosa».
En ella daba respuesta al escrito de un rabino que defendía y aconsejaba a los judíos que era preferible morir a aceptar la conversión al Islam. Maimónides respondió con claridad y sabiduría argumentando que dicho rabino no había sido capaz de entender la diferencia entre las conversiones realizadas por eleccion propia, de aquellas que eran forzadas. Los judíos en Fez estaban siendo obligados a asistir a las mezquitas, rezar y a reconocer verbalmente a Mahoma como el profeta de Allah. Pese a todo, en el interior de sus casas, los judíos continuaban practicando su fe en cubierto, estudiando la Torá y el Talmud y cumpliendo el mayor número de mandamientos posibles. Los musulmanes sabían de la dificultad de convertir el corazon de los judíos al Islam, pero se bastaban -en un primer momento- con la confesión oral y la apariencia religiosa.
Es importante puntualizar aquí que Maimónides veía al Islam como una religión puramente monoteísta y que en ningún caso se estaba cometiendo «idolatría» al practicar «FORZADAMENTE» la religión mahometana.
La persecucion religiosa en Fez fue «in crescendo» con el tiempo, y Maimónides junto a su familia acabarían huyendo de nuevo, rumbo a Tierra Santa. Allí permanecerían seis meses en la ciudad de Acre para finalmente descender a Alejandría y acabar estableciéndose definitivamente en Fustat, el antiguo el Cairo.
Egipto fue el lugar donde la familia de Maimónides logró compatibilizar las actividades comerciales con las obligaciones religiosas. Su padre Maimón y su hermano David se dedicaban principalmente al comercio de piedras preciosas mientras Maimónides estudiaba y profundizaba en la sabiduría de la Tora y en el terreno de la filosofía. Sin embargo, una vez más la desgracia acometió a Maimónides. En un viaje de negocios, su padre Maimón ben Yosef y su hermano David ben Maimón, perecen. El barco en el que viajaban naufraga, posándose en el fondo del océano índico. Maimónides no es capaz de asumir tanta tragedia y cae gravemente enfermo hasta el punto en que llega a peligrar su vida.
Un año es el tiempo que Maimónides permaneció postrado en cama recuperándose de tan horrible desgracia. La perdida de su padre y su hermano le obligó a profesionalizarse en el campo de la medicina, llegando a ser uno de los mejores médicos de la Edad Media.
Fue médico oficial de la corte del sultán Saladino, y según muchos historiadores Ricardo Corazón de León le ofreció trabajar a su servicio, aunque Maimónides en un gesto de lealtad a Saladino, declinó la oferta.
En el terreno espiritual y filosófico, Maimonides publicó varias obras dignas de elogio. Aquí nombraré las más influyentes: Mishne Torah y Guía de Perplejos.
La Mishne Tora es un libro primordialmente jurídico talmúdico. El libro resume de manera magistral prácticamente todas las disputas rabínicas que se encuentran en el Talmud y clarifica de forma extraordinaria los principios básicos y capitales de la creencia judía. Es una obra fundamental que permite a todo judío sin distincion el acceso y conocimiento a prácticamente toda la ley oral. Con su libro no hay necesidad de acudir a los extensos volúmenes del Talmud ni adentrarse en las profundidades de sus debates. En palabras del propio Maimonides: « todo aquel que lea la Mishne Tora conocerá toda la ley oral y no necesitará otro libro que no sea el mío»
La Mishne Tora fue bastante criticada en un primer momento. La ausencia de las fuentes en las que Maimónides se ampara para clarificar la ley, provocaron grandes críticas de otros rabinos. Sin embargo la Mishne Tora se afianzó con el tiempo y el deseo de Maimónides de allanar las controversias legales se cumplió. Hoy su libro sigue siendo estudio obligado para la mayoria de las comunidades judías del mundo.
Si la Mishne Tora hizo accesible el judaísmo a todos los judíos, será en la Guía de Perplejos dónde Maimonides universalizará la sabiduria de la Tora utilizando como método la filosofía griega. El titulo original de la obra es: «dalalat al hairin». Escrita en árabe fue traducida al hebreo por Samuel Ibn Tibbon con el nombre de «Moré Nebuchim», en español: «Guía de perplejos».
La obra en un principio va dirigida a uno de sus discípulos, Yosef ben Judah ibn Aknin. Él había interiorizado las verdades de la Torá en su corazon pero se encontraba confundido al no poder conjugarlas con las verdades que la razón demandaba a través de la filosofía aristotélica. Las dificultades para entender los antropomorfismos de la Torá, aceptar la creación ex-nihilo del universo o el tema de la providencia divina, serán algunos de los asuntos a tratar en la obra.
Maimónides demuestra que no hay incompatibilidad entre la Torá y las verdades de la lógica. Explica enseñanzas de la Torá utilizando argumentos Aristótelicos. Maimónides rememora y revive el espíritu de Filón de Alejandría enriqueciendo la Tora con las enseñanzas filosóficas griegas. Introducir conceptos de Aristóteles al judaísmo significaba, en cierta manera, universalizar la Torá, o por lo menos hacerla más accesible al entendimiento de todos. Sin embargo Maimónides advierte que su libro va destinado para aquellas personas que han interiorizado las verdades de la Torá pero que se encuentran confundidos frente a las verdades de la ciencia.
Sepulcro de Maimónides en Jerusalen
Maimónides falleció el año 1204 en Fustat. Sus restos se trasladaron a Tiberiades, dónde se encuentra su tumba actualmente.
Para el autor de éste texto, es un honor poder elogiar al gran Maimónides y agradece a Tarbut Sefarad y más concretamente a Mario Saban la oportunidad de poder expresar mi admiración por él y trasmitirla a todo lector. No tengo dudas de que Maimónides representó el perfecto equilibrio entre el cumplimiento de la Torá con la vida cotidiana. Saber que trabajó como médico de Saladino, que convivió con musulmanes y cristianos, que tuvo conocimientos de otras ciencias y filosofías y que ello no le impidió en ningún caso la el cumplimiento de la ley de Moisés, nos enseña su concepto universal del judaísmo.
Animo a toda persona, judía o no, a que estudie y lea los libros de Maimónides. El doctor Mario Sabán escribió un libro extraordinario titulado: «Rambam, el genio de Maimónides» donde realiza una excelente explicación de la guía de perplejos y analiza profundamente las controversias existentes en el judaísmo a lo largo de la historia y a raíz de sus escritos.
¡Que el mérito del gran maestro, Moshe ben Maimon, faro de luz para la humanidad, nos proteja y nos guie en todo nuestro andar y que pronto veamos la revelacion del Di-s Único a toda la humanidad, en paz y armonía! Amen.

jueves, 27 de marzo de 2014

LEYENDAS Y CURIOSIDADES EN EL REINO DE CÓRDOBA

CÓRDOBA EN EL ALMA

HISTORIA DE LA CRUZ DEL CAUTIVO

La leyenda transcurre en tiempos de la Córdoba árabe. Había un cristiano que trabajaba en una huerta cercana a Córdoba. Este joven se enamoró de una bella joven árabe que iba a comprarle flores y frutas y le pidió que se casara con el. Ella aceptó y le prometió convertirse al cristianismo. La joven tenia un hermano con gran influencia en la corte y la noche en que se encaminaban al bautismo de esta, le salieron al paso unos esbirros del hermano, mataron a la joven y tiraron su cuerpo al río. Dicen que el cuerpo iba sobre el agua alejándose de Córdoba y que brillaba como rodeado de estrellas.

Al joven lo cautivaron y los ataron con cadenas a una de las columnas de la Mezquita, expuesto a los desprecios de la gente. Se consolaba rasgando con la una una cruz en el mármol. Cuando las árabes se dieron cuenta de que la cruz que había grabado no se podía borras, ahorcaron al cautivo en unos de los arcos y tiraron su cuerpo al Guadalquivir, por el que navego muy rápido para alcanzar a su prometida y llegar con ella a las puertas del Paraíso. 

En el siglo XVIII se colocó una barandilla de hierro alrededor de la columna. Como  a la altura de la cintura, tiene una reja que resguarda la cruz, y sobre ella hay un grabado que representa a un cautivo de rodillas y con los pies encadenados, y junto a él estos versos: 

"El cautivo con gran fe
en aqueste duro mármol,
con la uña señaló
a Cristo crucificado,
siendo esta iglesia mezquita 
donde lo martirizaron.

Córdoba encrucijada de culturas.
    

 

jueves, 13 de marzo de 2014


Paseo por Fuente la Lancha

    Nacida en tierras de paso hacia otras villas de más rancio abolengo, Fuente la Lancha tiene todas las virtudes y todos los defectos de los pueblos fronterizos. Así el transcurso de los años y las gentes -llegadas a través de esa arteria vital que es carretera 420, que surca la comarca de Los Pedroches- ha convertido este lugar en un crisol donde es entremezcla fértilmente la historia con la leyenda.

   Aquel poso aristocrático dejado por los condes de Belalcázar, artífices de su origen, convive hoy con la sabiduría popular de los hombres y mujeres que dejaron aquí su huella a lo largo de los siglos. Lo malo es que casi todos lo hicieron con prisas y cierto aire de provisionalidad, camino de otros apeaderos de más renombre, y esas presencias fugaces, ese trasiego continuo convirtieron en alada el alma del lanchego. “Aquí, salvo los viejos, ya no para casi nadie" -lamenta un octogenario con melancolía-. La juventud, ya se sabe, es culo de mal siento, y se busca los garbanzos por otras partes”.
Panorámica
   Pero Fuente la Lancha no morirá nunca. Porque La Lancha, como popularmente se la conoce en la comarca, tiene madera de héroe colectivo y tenaz. Esta especie de hermana menor de Los Pedroches, que posee la superficie más reducida de la zona-no llega a los ocho kilómetros cuadrados- y que, con medio millar de habitantes censados en la actualidad, coparte con El Guijo la condición de ser el municipio menos poblado de la provincia, aguarda como agua de mayo que llegue a ella antes o después la fiebre del turismo rural, una panacea con la que, desde las altas instancias autonómicas se pretende curar el mal endémico de la despoblación.

-¿Y ustedes qué ofrecen?, pregunto en el Ayuntamiento.
-¿Pues no lo está viendo? Unas buenas casas, hechas a la antigua, sin chapuzas, a precios casi de regalo. Un aire puro y un cielo infinito. Y unas buenas gentes, hospitalarias y legales. ¿Le parecen pocos atractivos para comprarse aquí una casita, que tenemos muchísimas vacías, y venir por temporadas?

   No, no parece mala idea. De hecho, ya habían inventado la formula hace un puñado de siglos, cuando, allá por finales de la Edad Media, según cuentan las crónicas, los descendientes del conde de Belalcázar y de Alfonso de Sotomayor eligieron como lugar de retiro este enclave serrano, situado como estaba en un punto estratégico, entre Villanueva del Duque e Hinojosa. A este término perteneció hasta 1820, en que constituyó su propio Ayuntamiento. Claro que los señores de alta cuna no veraneaban de cualquier manera, y éstos -a cuya memoria se dedica hoy la plaza principal y casi única del pueblo- lo primero que se hicieron construir fue una ermita y un cortijo.
Fuente
   Ambos edificios siguen siendo con mucho los principales atractivos monumentales de un pueblo que, si bien no posee grandes tesoros artísticos que enseñar al visitante, puede decirse sin exagerar que rezuma encanto y atractivo por todos sus poros.

   Dejamos atrás una fuente de granito, tal vez nuevo símbolo y emblema de una urbe tan rica en pozos y fuentes que probablemente deba a ellas la mitad de su nombre. En concreto, según cuentan los antiguos del lugar, a una vieja fuente, hoy desaparecida y en cuyo honor ha sido levantada ésta de nuevo cuño, como un romántico gesto de nostalgia hacia la que, a juicio de algunos, pudo ser elemento aglutinador de los pobladores de este lugar en sus orígenes. Pero hay otras fuentes conocidas en el pueblo. perteneciente en la actualidad al partido judicial de Peñarroya-Pueblonuevo. Las más populares son, sin duda, la Fuente Du y la Fuente del Tejar, utilizadas durante muchos años para suministro de agua potable, pues para lavar, nos cuentan, las mujeres tenían como feudo el popular Pozo de la Miseri, foco de limpieza y de cotilleos menestrales. Y es que el agua ha estado siempre ligada, de una u otra forma, al pasado de este pueblo de secano. Tanto, que los amigos de las toponimias atribuyen lo de La Lancha a la existencia de una Lancha o barca antiguamente servía para cruzar el arroyo llamado Lanchar, sin duda no por casualidad.

   Pero todo eso sucedía en otros tiempos, cuando la emigración hacia tierras más prósperas aún no había sangrado al pueblo, cuya escasa población, que subsiste como antaño de la ganadería y los cereales, no estaba esquilmada por la tiranía del progreso.


   ¿Dónde estaban los jóvenes?
   Se iban de temporeros a la recogida de aceituna, y los otros ya se habían ido a trabajar a Torremolinos.
Las callejuelas del pueblo nada tienen que ver con el aspecto impersonal de la travesía, salpicada por bares. Pero sucede que éstos apenas si se repiten en el interior de una población que, paradójicamente, confiesan los más sinceros, suele mitigar su soledad de puertas adentro con alcohol. Y es que en este laberinto de calles blanquísimas que configura el casco urbano de Fuente la Lancha parece como si el tiempo se hubiese detenido en esa parra marchita, única superviviente, cuentan, de las muchas que endulzaban los paladares de sus dueños.

   Reducida a un tronco seco ahora, se ofrece acartonada a la vista del viajero en la fachada de una casa derruida de la calle Nueva. Muy cerca de ella, en el número 20 de la misma calle que de nueva no tiene más que el nombre, como explican los vecinos se rinde todavía culto a uno de los ritos más apegados a la tradición del lugar, sobre todo en las féminas. Se trata de una hornacina situada en el dintel de la Casa del Farol, una vivienda de una sola planta donde la cal arranca a la piedra del umbral su protagonismo. Es una casa de pequeñísimos ventanucos, como tantas otras, que permanece en el más absoluto estado de ruina desde que muriera su dueño, Inocente Cambrón.

   Sin embargo, esta casa conserva una peculiaridad, y es que la hornacina en cuestión alberga la estampa de un San Antonio casi imperceptible por el paso del tiempo y la falta de cuidado, que a decir de los viejos fue el artífice de más de una boda milagrosa en el lugar. Una garrucha bastaba para hacer subir un farolillo de aceite en honor del santo casamentero...y boda asegurada. Pero ahora ni los tiempos ni la oferta están para confiar en milagros, y los mozos casaderos prefieren buscar novia por sus propios medios, casi siempre fuera del pueblo.

   No será para tanto, que Fuente la Lancha siempre fue sitio propicio para el amor. Eso al menos cuenta la leyenda de Juan Palomo, tan asociada o más que el mismísimo conde de Belalcázar a la historia del pueblo y, concretamente, a la de su plaza principal, una auténtica sorpresa para el visitante por austera hermosura de su entorno medieval, sin más concesión a los tiempos modernos que el edificio del Ayuntamiento. 

   IglesiaEn esta plaza se levanta una casa, otro cortijo de descanso del duque de Béjar, que todos los lugareños conocen por la Casa Partida -debido a que en la actualidad la comparten cuatro propietarios- y que, si hemos de creer la tradición, encubrió las pasiones de una pareja singular: la formada por el famoso bandolero y La Rubia del Valle, con la que acabó casándose tras amenaza al cura a punta de trabuco. La casa Grande, como también se la llamó en tiempos, está construida, al igual que la iglesia -con la que comparte los honores de la plaza-, con piedras de la zona, destacando su pórtico de columnas de granito, casi oculto por las gitanillas que cuelgan de un enorme balcón, desmesurado en comparación con las reducidas dimensiones de la fachada. Este fue mandado abrir a costa de robar al inmueble su primitiva arquitectura.

    ¿Y qué decir de la iglesia, salvo que es el punto de referencia obligado para referirse al alma de este pueblo?
   Tan modesta y discreta como él, guarda entre sus muros de granito y cal, tras su austera portada -sobrevolada, como todo lo fértil, por una cigüeña-, los más espirituales anhelos de esta gente sencilla y alegre. Dolida, bien es cierto, por una discriminación secular de la que se siente víctima y ese pique continuo, sano sin duda, que se trae con los pueblos vecinos. Estos, a decir de los más críticos, “nos acabarán anulando si no nos andamos listos”.

   Pero Fuente la Lancha, pueblo generoso y hospitalario, todo lo olvida ante el visitante, al que no pregunta su nombre ni su origen. Y, presto, te invita a saborear el producto de sus matanzas y a regarlo con ese vinillo de pitarra áspero y dulzón, reliquia de solaza con sus jotillas de las aceitunas en la romería de la Virgen de Guía -cuya devoción comparte con otros tres pueblos- que junto al candelorio de la noche de los quintos, el 24 de diciembre, o en la festividad de la patrona, el 25 de noviembre. Cualquier ocasión es buena para compartir la fiesta y olvidar la soledad.

LEYENDAS Y CURIOSIDADES EN EL REINO DE CÓRDOBA

CÓRDOBA EN EL ALMA



JUAN PALOMO (YO ME LO GUISO Y YO ME LO COMO)

No todos los pueblos pueden presumir de poseer una hermosa leyenda o historia misteriosa que se palpa en el ambiente de sus calles y entre sus casas. No todos los pueblos tienen el don inmenso y singular de llevar grabado en su memoria popular la imagen de un romántico y altruista bandolero: Juan Palomo , que según cuenta la voz del pueblo tuvo su cuartel general dentro de Fuente la Lancha y -siempre según la leyenda – desde allí dirigía sus hazañas y escaramuzas con la justicia.

Corría en siglo XIX y la entrada de Napoleón en España, levantó a muchos patriotas que iniciaron una soberbia resistencia al descomunal y bárbaro ejército de Francia. En Andalucía, a diferencia de otras regiones de nuestro país, surgió la mítica figura del bandolero héroe romántico y legendario, cautivador, que casi siempre tenía un origen familiar humilde y pobre, y gozaba de un carácter altruista y valeroso. Esta castiza figura del bandolero, a caballo entre la historia y la leyenda popular, ha inspirado bellísimas páginas literarias y multitud de películas que sería imposible enumerar en breve líneas.

Juan Palomo, según narración popular, fue gran amigo de José María el Tempranillo. Tenía como casa de operaciones y, a la vez, como estancia la “Casa Grande”; hermosísima casona ubicada en el corazón de Fuente la Lancha, a pocos metros de la parroquia de Santa Catalina. Esta casa, aunque en la actualidad se encuentra dividida y transformada, en otro tiempo gozó de una excepcional solera arquitectónica. Espesos muros y hondas estancias, arcos robustos, y una muy espaciosa cámara -llena de habitaciones- hacían de la Casa Grande un edificio hercúleo y atractivo.

Son múltiples las leyendas que se ciernan en torno a la vieja y hermosa casona ya, desgraciadamente desaparecida, según los lugareños La Casa Grande posee hondas galerías, donde estaban las cuadras, que sirvieron a Juan Palomo para depositar las joyas y dineros robados a los franceses; por otra parte, las habitaciones que había en la cámara servían como cárceles a los ilustres personajes por los que Juan Palomo pedía sustanciosas recompensas. Otras muchas leyendas e historias, en torno a Juan Palomo y la Casa Grande, circulan de boca en boca por el lugar; una de ellas asegura que el pozo de la Casa Grande posee una inmensa galería que comunica con el río Guadamatilla – situado a escasos kilómetros del pueblo-, y, a través de ella, escapaba Juan Palomo cuando era sorprendido en su refugio.

En los pueblos cercanos a Fuente la Lancha, la leyenda de Juan Palomo aún sigue suscitando gran interés entre las gentes que, normalmente, entienden la figura del apuesto y altruista bandolero como si estuviera a medio camino entre la realidad y la leyenda. Y quizá ese difícil equilibrio entre lo realista y lo legendario es lo que concede a la figura de Juan Palomo la inevitable y, a todas luces, categoría de mito. Por eso, cuando cualquier viajero se adentra en las silenciosas callejuelas, amorosamente soleadas, de Fuente la Lancha, respira un inefable perfume de leyenda y misterio, de hondísima mansedumbre, que le hace reflexionar sobre la jugosa historia que han de saber aquellas centenarias paredes, llenas de musgo y luz, que vigilan como inmóviles sombras legendarias, desde cualquier rincón, desde cualquier humilde fachada.

Y algo después, una vez, el viajero, ciertamente impresionado por la atmósfera que respira, va y pregunta por la historia del pueblo y alguien le cuenta la leyenda de Juan Palomo: el se da cuenta de que algo mágico flota en aquel ambiente, algo bello e inexplicable, infinitamente atractivo para él: el legendario aroma de un pueblo interesante y peculiar, Fuente la Lancha, que por tener no se privó de poseer un su historia particular, la imagen cálida y romántica, literaria, misteriosa, del bandolero Juan Palomo.